dimecres, 28 de setembre de 2011

De la revolución del aprendizaje a la conciliación


Ciertamente vivimos en una sociedad cada vez más complicada, donde el aprendizaje no es sólo una cuestión humana e individual, sino organizacional y tecnológica. El aprendizaje y el conocimiento no sólo habitan en las mentes de las personas sino en las estructuras de las organizaciones o incluso en las propias tecnologías; sin embargo, vemos que los sistemas educativos ignoran esta realidad y parece una cuestión relacionada con el conservacionismo, el miedo al cambio, el miedo por las consecuencias de perder este estatus entre los que saben y los que aprenden, y además, muchos intereses económicos subyacen en este modus operandi de la educación. La consecuencia es una fractura entre los que por desconocimiento tratan de minimizar la importancia de las tecnologías como entorno de aprendizaje y aquellos que son innovadores y conocedores de las consecuencias de las nuevas alternativas y su impacto en las personas y en las sociedades.

Lo que está claro para los maestros es que estar al día en las metodologías y las tecnologías es a veces sumamente difícil, no olvidemos que aunque parezca fácil para algunos (amigable), la innovación requiere tiempo, mucho tiempo... conocer las herramientas, testarlas, evaluarlas y empezar de nuevo cada día (calculamos mínimo tres horas diarias) y si a esto le sumamos las tareas habituales de la docencia tradicional, el desgaste psicológico, etc se puede comprender fácilmente el rechazo a las nuevas alternativas, aunque pensamos que la mayoría de las veces las razones de éste están basadas en prejuicios y desconocimiento.

El problema es que hay que aceptar que las tecnologías y la sociedad red no es una cosa del futuro sino del presente y que no hay marcha atrás, sin prisas pero sin pausas habrá que evolucionar y comprender que éstas nos ofrecen procesos educativos que son imprescindibles, no sólo para el desarrollo intelectual y cultural de los jóvenes, sino imprescindibles también para la nueva sociedad que nació de esta revolución.

Nacen nuevas habilidades para el individuo conectado, nuevas necesidades, nuevas actitudes, nuevos contenidos de aprendizaje, y también nuevos retos para el sistema y nuevas preguntas sobre la primacía en la validación de los conocimientos y los procesos.

Finalmente, desde mi punto de vista, la respuesta al reto está en el trabajo cooperativo de todos los elementos del sistema, con el objetivo de determinar procesos de una educación combinada (blended learning) donde sepamos usar las herramientas existentes y la nuevas en relación a los objetivos de aprendizaje para la vida actual y aprovechar todas capacidades en su máxima amplitud; donde compartamos nuestros hallazgos para facilitar el trabajo a los demás, de una manera abierta en entornos visualizables y organizados de acceso global...

Los prejuicios surgen de la ignorancia, de la distancia, del miedo a lo desconocido...acerquémonos y dialoguemos para aprender los unos de los otros: Los conectados con los tradicionales y los tradicionales con los conectados.

Un vídeo para la reflexión : Los unos y los otros